La Belleza es .....¿dolor?: Pies Vendados Tapadas Limeñas

Pintura de Mauricio Rugendas


He tratado de buscar por todos lados mayor informacion , sobre los píes vendados de las Tapadas Limeñas, pero lo que yo conservo es solo un relato , que me lo conto mi madre, a su vez ella lo oyo de mi abuela y esta de la bisabuela ....una costumbra ya perdida en la noche de los tiempos.Esta historia sucedio en una epoca en que inmigrantes italianos y alemanes llegaron a Perú, los primeros establecieron algunos comercios en Lima y los segundos se establecieron definitvamente en Oxapampa (selva), pero la costumbre tenia en realidad mas de 300 años de antiguedad.

Pero si es que , ni el mismisimo Ricardo Palma,  logro descubrir el origen y el año exacto del tal costumbre mucho menos yo , solo una curiosa aficionada.En su obra "La Conspiración de la Saya y el manto" muy pocos datos se mencionan acerca del proceso de vendaje de pies,se hace mas referencia a la costumbre de la mujer de ocultar su rostro tras la saya y el manto , mostrando un único ojo, pero en cuanto a los pies,  se menciona tan solo como una caracteristica fisica mas de la Limeñas de esa epoca ( de pies "chiquitirricos").
La conspiración de la Saya y el Manto ,es quizas el nombre mas adecuado por que al parecer, a los hombres en el fondo jamas les agrado que sus mujeres vayan por las calles de anonimas con el rostro oculto, cosa que ellos interpretaban muy mal.Claro que asi como hubo detractores de esta costumbre hubo otros que lo consideraban atractivo, pero los maridos , novios y hombres de la familia de las tapadas con el transcurso de los años llegaron a comprender que aquello no era en realidad una moda, y que aquella aparente "coqueteria" era en realidad el disfraz de otras costumbres femeninas muy de epoca como el chismorreo, el espiar y observar a otra personas ( y esas otras personas era ellos). 

Pero volviendo al tema, segun el relato familiar cuenta que en algunas familias de Lima antigua , se tenia por costumbre vendar los pies de las niñas, claro en nuestro caso no se llego al extremo de los pies de loto, simplemente que tales niñas y mujeres andaban enfundades en vendas y zapatos diminutos para atrofiar el crecimiento de pie, ya adultas usaban un calzado de de tela de raso bastante pequeño:

Ventura García Calderón (1887-1959), dueño de su inocencia y víctima de la aparente delicadeza de la zona en cuestión, osó alguna vez aseverar en un cuento que el pie de las limeñas era talla 36. ¡Craso error el de haber querido aplicar la fría taxonomía al misterio podal femenino! Pocos días bastaron para que el autor fuera sepultado por aluvión de protestas postales, callejeras y privadas de las aludidas, exigiendo urgente corrección del guarismo:

Pero Ventura, si nosotras apenas calzamos 32. ¿O es que ya no recuerdas?
Mayor razón, retrucó Ventura con audacia, para asombrarse ante el paso de la típica cadera baja limeña, opulenta y mediterránea, que gravita sobre la paradoja de un pie chiquirritín. Que no es sino honrar el principio de Arquímedes: dénme un punto fijo y moveré al mundo.

Mas eso fue antaño, de cuando el galeno Uriel García apunta la extraña creencia de que usar zapatos demasiados holgados acarreaban problemas de salud, fajando el pie limeño en claustrofóbico calzado varias tallas menores que además lo dotaba de enana estética. Testimonio de esto quedó registrado en una antigua crónica referida por Carlos Prince y titulada Descripción de Lima, en donde se detalla que "empezando por el calzado, que usan (las limeñas) un zapato que no sirve de descanso al pie sino de martirio, por lo que lo encoge y estrecha; para esto es necesario casi destrozarlo para usarlo, a fin de que salgan en arco los dedos y se luzca por allí la media... De esta especie de zapatos, que los más son de badana o raso bordados, necesita una mujer de mediano tragín, un par por día: como se revientan a cada paso, van prevenidas de aguja y seda, y no se embarazan en descalzarse en los saguanes de las casas ni aun en la iglesia, para remendar su zapato a fin de poder volver a su casa."

Lo cierto es que algunos escritores y pintores alemanes establecidos en Perú, dieron algunas luces sobre el tema, pero desde un punto de vista romantico , sin develar el origen de tal costumbre ni mayor informacion del tema. Ricardo Palma y Ventura Calderón , tambien , mencionan brevemente esta costumbre, pero no se conservan, ni pinturas ni zapatos de quella epoca.

Fuentes:

http://www.caretas.com.pe/1397/coqueta/coqueta.html

0 comentarios :

Publicar un comentario

Galería Gatuna

Galería Gatuna

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

© Sendero Libre , AllRightsReserved.

Designed by ScreenWritersArena